8/15/2010

LOS IMPERIOS COLONIALES

IMPERIOS COLONIALES

Inglaterra:
Se convirtió en la potencia dominante en el mundo durante el siglo XIX, se llevaron a cabo reformas electorales que permitieron a la burguesía asumir el poder sin necesidad de una revolución.

Partidos Políticos:
1.    Tories o Conservadores.

2.    Whigs o Liberales.

 


LA ERA VICTORIANA


La reina Victoria (1837 – 1901) convirtió a su pueblo en la más grande potencia, tuvo como ministros a Disraeli y Glanstone. Tuvieron un gran imperio colonial y una poderosa flota que le permitió el control de los mares.

GUERRAS DEL IMPERIO.
1.    Guerras del Opio (1839-1843, 1856-1860)
Conflictos bélicos librados entre Gran Bretaña y China, por los cuales las potencias occidentales consiguieron importantes privilegios comerciales y territorios. Este conflicto se inició cuando el gobierno chino intentó poner fin al contrabando de opio realizado por los comerciantes de Gran Bretaña procedente de las posesiones británicas en la India y en el Sureste asiático.
La primera guerra del Opio comenzó en 1839 cuando las autoridades chinas destruyeron un cargamento de opio en Cantón. Los británicos respondieron a esta acción enviando una expedición de buques de guerra a esta zona en febrero de 1840. Obtuvieron una rápida victoria tras la que se firmó el Tratado de Nanjing, suscrito el 29 de agosto de 1842. Según este acuerdo, completado por otro convenio firmado el 8 de octubre de 1843, China se comprometía a pagar una gran indemnización, abrir cinco puertos al comercio exterior, permitir el asentamiento de súbditos británicos en los mismos y ceder Hong Kong a Gran Bretaña. Asimismo se otorgaba a los ciudadanos de Gran Bretaña residentes en China el derecho a ser juzgados sólo por cónsules británicos. Otros países occidentales reclamaron privilegios similares y también les fueron concedidos.
En octubre de 1856, la policía de Cantón abordó el navío Arrow y acusó a su tripulación de realizar contrabando de opio. Los británicos, que ansiaban conseguir mayores derechos comerciales, utilizaron este incidente para lanzar otra ofensiva con la que se inició la segunda guerra del Opio.
Las fuerzas británicas ayudadas por las francesas no tardaron en lograr un nuevo triunfo militar en 1857. Cuando el gobierno chino se negó a ratificar el Tratado de Tianjin, firmado en 1858, se reanudaron las hostilidades. En 1860, después de que las tropas británicas y francesas ocuparan Pekín e incendiaran el Palacio de Verano, las autoridades chinas accedieron a aceptar el acuerdo. Las concesiones obtenidas gracias a este convenio fueron las siguientes: la apertura de nuevos puertos comerciales, permiso de residencia en Pekín para emisarios extranjeros, admisión de misioneros cristianos y la posibilidad de viajar al interior de China. La importación de opio fue legalizada en posteriores negociaciones.


2.    Guerra contra los Boxer (1900):
Levantamiento nacionalista chino, que tuvo lugar en 1900, promovido contra los extranjeros, los representantes de potencias foráneas y los chinos cristianos. La expulsión de todos los extranjeros de China era el principal objetivo del levantamiento. En 1899 una sociedad secreta formada por súbditos chinos que se hacían llamar los Yihetuan (Puños honrados y armoniosos), conocidos por los occidentales como bóxers debido a sus rituales de artes marciales que según ellos creían les hacían invulnerables a las balas, inició una campaña de terror contra los misioneros cristianos de las provincias del noreste. Aunque públicamente condenados, los bóxers estaban apoyados de forma clandestina por muchos miembros de la corte real, entre los que se encontraba la emperatriz viuda Ci Xi.
La explotación económica y política de China por parte de diferentes potencias occidentales y de Japón, y las humillantes derrotas militares infligidas por Gran Bretaña durante las guerras del Opio (1839-1842, 1856-1860) y por Japón durante la guerra chino-japonesa (1894-1895) fueron las principales causas del resentimiento chino, unidos a una depresión económica general.
Las actividades terroristas de la Sociedad Bóxer fueron incrementándose gradualmente durante 1899, con bandas de sus acólitos atacando a los cristianos. Cuando estas bandas entraron en la capital china, Pekín, las potencias extranjeras enviaron una pequeña columna de ayuda desde Tianjin para asegurar sus intereses y proteger a sus súbditos. El 13 de junio Ci Xi ordenó a las tropas imperiales que hicieran regresar a esta columna, y la consiguiente crisis culminó el 18 de junio de 1900 en un levantamiento general contra los extranjeros en Pekín. Muchos extranjeros se refugiaron en la parte de la ciudad donde se encontraban las legaciones extranjeras y que estaba sitiada por los rebeldes. Una expedición de ayuda más numerosa formada por tropas británicas, francesas, japonesas, rusas, alemanas y estadounidenses liberó el barrio asediado y ocupó Pekín el 14 de agosto de 1900. Ci Xi y su corte huyeron a Xi'an.
 Las fuerzas de liberación se apoderaron de la ciudad, y tras el saqueo se dedicaron a castigar toda acción contra los extranjeros, hasta que se firmó un acuerdo de paz el 7 de septiembre de 1901. De acuerdo con los términos de dicho tratado los chinos debían pagar, durante más de 40 años, una considerable indemnización. Otras disposiciones del tratado hacían referencia a concesiones comerciales y al derecho de estacionar tropas extranjeras para proteger las legaciones de Pekín y para mantener un pasillo libre desde allí a la costa. A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos por detener otras invasiones territoriales, Rusia extendió su esfera de influencia por Dongbei Pingyuan (Manchuria) durante la rebelión, una política que culminó con la Guerra Ruso-japonesa (1904-1905). Algunos gobiernos, sobre todo los de Gran Bretaña y Estados Unidos, trataron de mitigar los pagos de indemnización al utilizarlos para financiar becas para estudiantes chinos. En China, la derrota también desacreditó a la dinastía gobernante Qing y aceleró los acontecimientos políticos que llevaron a la revolución.
3.    Guerra Anglo – Bóers (1894 – 1902):

Conflicto bélico entre Gran Bretaña y los aliados afrikáners del Transvaal y el Estado Libre de Orange, que tuvo lugar, desde 1899 hasta 1902, en el sur de África, concretamente en los territorios que actualmente forman Sudáfrica.
Los Boers eran colonos holandeses que se habían establecido en Sudáfrica. Fueron desplazados por los ingleses.
Durante el siglo XIX, después de que Gran Bretaña consiguiera (1814) el cabo de Buena Esperanza y expandiera sus posesiones en el sur de África, surgieron sentimientos encontrados entre la población de ascendencia holandesa, conocida como bóer o afrikáner, y los colonos británicos.
Esto provocó la migración bóer denominada la Gran Trek (1835-1843) y el consecuente establecimiento de las repúblicas bóers: Natal (1840), Transvaal (1848) y el Estado Libre de Orange (1854). En 1886 el escenario estaba preparado para la guerra con el descubrimiento de oro en Witwatersrand, región que entonces ocupaba partes del sur del Transvaal. El influjo de miles de mineros y prospectores británicos como colonos de la zona condujo a la fundación y muy rápido desarrollo de la ciudad de Johannesburgo en el Transvaal. Los bóers, principalmente agricultores, protestaron por la invasión de los cazadores de fortuna británicos, a quienes denominaban uitlanders (extranjeros), y como muestra de sus sentimientos, les gravaron con unos onerosos impuestos y les denegaron el derecho al voto. El resentimiento en ambas partes siguió aumentando durante unos años y al final condujo a una revuelta por parte de los uitlanders en Johannesburgo contra el gobierno bóer.
Esta revuelta fue instigada por el político y financiero colonial británico Cecil Rhodes, por entonces primer ministro de El Cabo de Buena Esperanza (o Colonia de El Cabo; posteriormente Provincia de El Cabo y, en la actualidad, provincias de El Cabo Oriental, El Cabo Occidental y El Cabo del Norte), que deseaba que todo el sur de África perteneciera al Imperio Británico. En diciembre de 1895, Leander Starr Jameson, amigo de Rhodes, dirigió un grupo de 600 británicos armados en un intento desautorizado de apoyar a los uitlanders rebeldes del Transvaal. Denominada la incursión de Jameson, la aventura dio como resultado la captura y encarcelamiento de Jameson y la dimisión de Rhodes. Más tarde, Jameson fue primer ministro (1904-1908) de la Colonia de El Cabo.
Las negociaciones directas para resolver el problema de Sudáfrica resultaron infructuosas y la hostilidad entre bóers y uitlanders no disminuyeron. El presidente del Transvaal, Paulus Kruger, nunca dejó de intentar suprimir las libertades de los uitlanders. En 1899 el recién nombrado gobernador británico de la Colonia de El Cabo, Alfred Milner, que estaba muy resentido del trato bóer a los británicos, promulgó decretos para transformar las tropas británicas compuestas por 12.000 efectivos en el sur de África en un ejército de 50.000 hombres. El 9 de octubre de 1899, Kruger requirió la retirada de todas las tropas británicas de las fronteras del Transvaal en 48 horas, y como alternativa la guerra abierta.
BATALLAS IMPORTANTES
El incumplimiento británico de las demandas de Kruger llevó consigo la acción inmediata, los bóers declararon la guerra el 12 de octubre de 1899. Las fuerzas bóers, que en un principio tuvieron éxito, invadieron los territorios británicos de Natal (anexionado por los ingleses en 1843) y la Colonia de El Cabo. En unos días consiguieron rodear a las tropas británicas en Ladysmith (Natal), en Mafeking (actualmente Mafikeng) y Kimberley (Colonia de El Cabo). En diciembre, el comandante en jefe británico sir Redvers H. Buller envió nuevas tropas para socorrer a las fuerzas británicas sitiadas en las tres zonas de guerra: Colenso (Natal); las colinas de Magersfontein en el Estado Libre de Orange y las fronteras de la Colonia de El Cabo; y la cadena montañosa de Stormberg, en la Colonia de El Cabo. En una semana, denominada por los británicos la Semana Negra, cada una de las nuevas unidades fueron derrotadas por las fuerzas bóers.
El 10 de enero de 1900, fue enviado el general británico Frederick Sleigh Roberts para sustituir a Buller como comandante en jefe. (Sin embargo, Buller continuó la lucha durante la guerra.) A comienzos de febrero, Roberts envió al comandante británico John Denton Pinkstone French al norte para socorrer la ciudad de Kimberley; el objetivo de French fue conseguido cuatro días después. Al mismo tiempo, Roberts emprendió una marcha hacia el noreste desde la Colonia de El Cabo hasta el Estado Libre de Orange. Atacado por el general bóer Piet Cronje el 27 de febrero, Roberts se defendió con éxito y obligó a aquél y a sus tropas a rendirse. El 13 de marzo, Roberts entró en Bloemfontein, capital del Estado Libre de Orange. Dos meses después, el 17 de mayo, fue socorrida la asediada Mafeking, que era defendida por las tropas al mando del británico Robert Baden-Powell. Roberts capturó Johannesburgo el 31 de mayo y Pretoria, capital del Transvaal, el 5 de junio. Debido a estas derrotas, el presidente Kruger huyó a Europa, y Roberts, creyendo que había ganado la guerra, regresó a Inglaterra en enero de 1901.
LAS GUERRILLAS
La satisfacción británica duró poco tiempo. Los líderes bóers, entre ellos soldados y futuros estadistas como Louis Botha, Jan Christiaan Smuts y Christian de Wet, lanzaron una extensa y bien proyectada guerra de guerrillas contra las tropas de ocupación británicas. La lucha continuó hasta 1902 y sólo fue sofocada a través de la severa táctica del nuevo comandante en jefe británico lord Horatio Herbert Kitchener. Agotó al enemigo devastando las granjas bóers que mantenían y escondían a las guerrillas, llevando población civil, principalmente mujeres y niños, a campos de concentración y construyendo una cadena estratégica de formidables blocaos (pequeños fortines) de hierro para sus tropas.
TRATADO DE VEREENIGING
Marzo de 1902, y el 31 de mayo los líderes bóers firmaron el Tratado de Vereeniging. El acuerdo concluyó las hostilidades, otorgando el autogobierno al Transvaal y al Estado Libre de Orange, como colonias del Imperio Británico, y permitió la utilización del afrikáans en las escuelas y en los tribunales. Inglaterra acordó a cambio pagar 3 millones de libras esterlinas de indemnización para la rehabilitación, y concedió la amnistía y la repatriación a los soldados bóers que prometieran su lealtad al monarca británico.
Como resultado de la guerra los ingleses perdieron unos 28.000 hombres y los bóers unos 4.000, así como unos 20.000 civiles que murieron de enfermedades en campos de concentración.
El Tratado de Vereeniging llevó la paz y la unificación política a Sudáfrica, pero no eliminó las causas subyacentes que iniciaron el conflicto. Incluso después del establecimiento de la Unión Sudafricana en 1910, los bóers se mantuvieron durante mucho tiempo cultural y socialmente a un lado, hasta la década de 1940.

LA UNIFICACIÓN ITALIANA - ALEMANA

LA UNIFICACIÓN ITALIANA Y ALEMANA
 


LA UNIDAD ITALIANA. GENERALIDAD

El fracaso de la revolución de 1848 parecía postergar, indefinidamente el triunfo de las ideas nacionalistas y el sueño de Mazzini de una Italia bajo un régimen republicano. Sin embargo, apenas a diez años mas tarde un movimiento monárquico logró la unidad de la península. Sus diarios atacaron al gobierno austriaco, impuso fuertes derechos de aduana a los mercados imperiales y ordenó repetidas movilizaciones del ejército sardo. Francisco José intimó al rey de Cerdeña que desarmase sus tropas en un plazo de tres días.

LA GUERRA CONTRA AUSTRIA (1859)
El día  en que las fuerzas austriacas penetraron en Italia, los franceses avanzaron con Napoleón III a la cabeza, y los austriacos, vencidos en Magento y en Solferino (1859), abandonaron Lombardía. Sobrevino así, en julio de 1859, el armisticio de Villafranca.
Austria cedió Lombardía, entregada al reino de Cerdeña, pero conservo Venecia. Cavour trató de proseguir la guerra por su cuenta, pero Víctor Manuel II, con tino político, adhirió al tratado de Zurich, que ratificó el armisticio.

LA UNIFICACION  ITALIANA (1860 A 1866)

La victoria sobre los austriacos despertó el entusiasmo en toda Italia, y al mismo pueblo promovió la incorporación de otros estados a Cerdeña, como Parma, Módena y Toscana, que lo hicieron después de algunas sublevaciones. Lo mismo ocurrió en el territorio papal de Roma, cerca de Toscana.
En el reino de las Dos Sicilias estalló una sublevación nacionalista, apoyada por las fuerzas del general Garibaldi, uno de los constructores de la Italia contemporánea. Era republicano y librepensador, su coraje proverbial y su devoción por la libertad eran desinteresados. Derrotado en las revoluciones de 1830, luchó contra Rosas en Montevideo. Regreso a Italia en 1848, y combatió a las ordenas de Carlos Alberto. Integro con Mazzini el gobierno e la República Romana. Después debió expatriarse.
Después de Villafranca, Garibaldi organizó en Génova un cuerpo de mil voluntarios, que en un mes conquistaron la isla de Sicilia, pasaron a la Península y entraron triunfalmente en Nápoles. Las Dos Sicilias se unieron al reino de Cerdeña.
Garibaldi se encontró en Nápoles con Víctor Manuel II, que había llegado después de conquistar los estados de la Iglesia, excepto la ciudad de Roma.
Al terminar 1860, sólo Venecia permanecería aun en poder de Austria y Roma seguía siendo el último dominio de los papas.
A principios de 1861 se reunió en Turín el primer parlamento nacional y confirió la corona de Italia a Víctor Manuel, al que proclamó “rey de Italia, por la gracia de Dios y la voluntad de la nación” (marzo de 1861). Tres meses después falleció Cavour.
La guerra de Prusia contra Austria fue precedida de un movimiento diplomático en el que el ministro prusiano Bismarck convino con Italia que esta invadiría Venecia si Prusia declaraba la guerra a Austria (abril de 1866).
La guerra fue desfavorable para los italianos, pero como Prusia aniquila a Austria, Italia adquirió Venecia y los austriacos salieron de Italia.
Víctor Manuel II se había comprometido con Napoleón III a mantener el dominio del papa sobre la capital del mundo católico. Pero cuando en agosto de 1870, estalló la guerra franco prusiana, Napoleón III debió retirar la guarnición que mantenía en Roma.
Inmediatamente las tropas ocuparon Roma, a pesar de la resistencia de la guarnición papal y de las protestas del pontífice (20 de septiembre de 1870).
Víctor Manuel declaró que Roma, era la capital del reino de Italia, poniendo fin al poder temporal del Papa, creado mas de mil años antes, en la época del rey franco Pipino el breve en 756.
El Papa se negó a aceptar la anexión de Roma por Víctor Manuel, cuya autoridad desconoció. Como protesta, se encerró en el palacio del Vaticano, considerándose prisionero. Así nació la llamada cuestión Romana.
El gobierno italiano, que deseaba resolver cuanto antes tan desagradable situación, promulgó la ley de Garantías en 1871, por la que le reconoció la inviolabilidad y las prerrogativas personales de que gozan los soberanos, y garantizo su independencia y el libre ejercicio de su autoridad espiritual, pero le negó todo poder temporal. Esta ley nunca fue reconocida por la Santa Sede.
La cuestión romana fue resuelta por el tratado San Juan de Letrán de 1929. El papa fue reconocido, de nuevo, como soberano temporal de la ciudad de Roma. Se le asignaron todos los derechos y atributos propios de los estados soberanos. Entonces los papas abandonaron el encierro en el palacio del Vaticano, iniciado en 1870.

LA UNIDAD ALEMANA
GENERALIDAD
En Alemania subsistieron los 38 Estados de la Confederación Germánica, cuyos soberanos, absolutamente independientes, solo debían coordinar su política internacional en la Dieta. Esta reunida en Francfort bajo la presidencia de Austria, debía resolver casi todos sus asuntos por unanimidad, lo que le resto eficacia.
Ocho reyes, seis grandes duques, nueve duques, once príncipes y cuatro ciudades libres integraron la Confederación Germánica, donde predominaban Austria y Prusia. Una de estas debía unificar a Alemania.
El imperio austriaco, formado por diversas razas, que constituía distintas naciones, debía oponerse al nacionalismo, que significaría su desintegración.
El reino de Prusia, en cambio, era parte de la nación alemana, sus habitantes eran germanos, excepto un reducido núcleo polaco, al este. Además, el nacionalismo se había desarrollado poderosamente en Prusia, y por esto había luchado contra Napoleón, después de la campaña de Rusia. Por otra parte, a mediados del siglo XIX (1850), el rey de Prusia estableció el régimen constitucional en sus estados. Todo esto hacia Prusia el centro de la unificación de Alemania.



DESARROLLO.
1.    GUILLERMO I. El príncipe Guillermo de Prusia gobernó como regente, por enfermedad de su hermano, Federico Guillermo IV (1858), y luego como rey, a la muerte de este (hasta 1871). Guillermo I era trabajador, concienzudo y practico. Creía en el origen divino de su poder, al que deseaba afirmar con su gran ejercito.

2.    BISMARCK. Nacido de una familia de la nobleza prusiana, era ultra monárquico, sostenedor del derecho divino de los reyes y enemigo de la democracia y de los parlamentos. Para realizar la reforma militar que se proponía Guillermo I. Bismarck prescindió del parlamento e inicio una verdadera dictadura que duro cuatro años (1862 – 1866), el rey fijo los impuestos sin preocuparse de las protestas de los liberales, y decretó la reforma del ejército, sin esperar la aprobación del Parlamento.

3.    GUERRA FRANCO – ALEMANA.
Los estados del sur de Alemania unidos a los de Prusia, formaron un ejército de uso 500000 hombres. Francia no podía oponer más de 200 000, mal organizados y mal dirigidos. Además, Napoleón III, enfermo, no pudo asumir el mando de lo que llamo, pomposamente, ejército del Rhin.
La guerra, que duro seis meses (julio de 1870 a enero de 1871), se dividió en dos etapas, la imperial y la republicana.
En la primera, de unas cinco semanas, los alemanes vencieron a Napoleón III, quien debió capitular, en Sedan el 1 de septiembre de 1870, mientras se dirigía a auxiliar al ejército de Lorena sitiado en Metz.
Esta capitulación produjo la insurrección de París, dirigida por León Gambetta. (Proclamación de la III República).
Napoleón III fue destronado y se restableció la III República en septiembre de 1870. De inmediato se formó el gobierno de la Defensa Nacional, cuyo más notable dirigente fue Gambetta. En la segunda etapa, que duró unos cinco meses, el nuevo gobierno declaró a la  patria en peligro, como en los tiempos de la Revolución Francesa. Pero las circunstancias habían cambiado, y los simples ciudadanos no podían pelear contra los ejércitos bien organizados y armados. Los alemanes sitiaron París. Gambetta escapó en un globo, y desde Tours promovió la insurrección nacional contra los invasores. El ejército sitiado en Metz capituló. El bombardeo, el hambre y el frío de un invierno rigurosísimo, hicieron capitular a la ciudad el 28 de enero de 1871. El armisticio de Versalles estipuló la rendición incondicional de los franceses.
Francia elige después una asamblea Nacional: Thiers fue nombrado jefe del poder ejecutivo y se concretó con el imperio alemán – fundado en el mismo palacio de Versalles, pocos días  antes del armisticio – el tratado de Francfort en mayo de 1871.
Francia cedió Alsacia, con al ciudad de Estrasburgo y la parte oriental de Lorena, con la ciudad de Metz. Se comprometía a pagar una indemnización de cinco mil millones de francos y mantener, hasta el total cumplimiento de la misma, un ejército alemán de ocupación.

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

TEMA: LA PRIMERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
 


CONCEPTO

¿Qué es una revolución?
Es un cambio rápido y profundo que afecta a las estructuras 
de una sociedad. 

Implica, por otra parte, una aceleración del ritmo de   las transformaciones históricas.


Supuso el tránsito de una economía agraria y artesanal a otra marcada por la industria y la producción mecanizada. El cambio se inició en Inglaterra a mediados del siglo XVIII (Primera Revolución Industrial). Durante el XIX se fue generalizado a distinto ritmo por diversos países de Europa, USA y Japón (Segunda Revolución Industrial).
NOTA
En la actualidad muchos países en el mundo todavía presentan estructuras de carácter preindustrial. Ello indica que el proceso de industrialización no ha sido ni es uniforme ni sincrónico, no todos los países se industrializaron cuando lo hizo Inglaterra, ni lo hicieron al mismo ritmo ni en las mismas circunstancias.

LA ECONOMÍA PREINDUSTRIAL

La organización económica de las sociedades preindustriales tenía los siguientes rasgos:
A.           Una Economía de Base Agraria: Tres cuartas partes de la población activa se concentraban en el sector primario. La industria era tipo artesanal y conservaba todavía rasgos gremiales. Los talleres artesanos empleaban un reducido número de trabajadores, siendo la maquinaria escasa y las fuentes de energía la humana, animal o la proporcionada por el agua o el viento.
Predominaba el comercio a larga distancia, los intercambios internos eran escasos y complicados debido a las deficientes comunicaciones y la inexistencia de un mercado unificado. El desarrollo urbano era escaso. La aldea constituía el centro de organización y producción. Pocas ciudades superaban los 50.000 habitantes. A mediados del siglo XVIII el ciclo demográfico sufrió significativas alteraciones debidas esencialmente a una disminución de la mortalidad. Estas transformaciones llevarían consigo un incremento de la población acompañado del trasvase de habitantes desde el campo a la ciudad, lo que repercutió en el desarrollo sin precedentes del URBANISMO. La estructura de la propiedad era de carácter señorial, cimentada en grandes latifundios cuyos propietarios percibían cuantiosas rentas de carácter feudal procedentes de una gran masa de CAMPESINOS desprovistos de tierras.
B.           Un inestable equilibrio entre la población y los recursos: El elemento regulador de la demografía era la mortalidad, estrechamente relacionada con la dependencia de una economía de carácter agrícola. Periódicamente se producían crisis de subsistencias desatadas por el encadenamiento de malas cosechas. La escasez de alimentos originaba hambrunas que a su vez producían enfermedades de carácter epidémico difundidas con gran rapidez entre una población depauperada. La secuela era una mortalidad catastrófica.
En el siglo XVIII Se produjeron ciertos cambios en ese modelo demográfico; así en algunas zonas de Europa (Inglaterra, Francia, también Holanda), hubo un incremento de los excedentes alimentarios y una mejor nutrición, lo que se tradujo en la disminución de hambrunas y epidemias y, consiguientemente, en la reducción de la mortalidad.
Otro factor que influyó en el descenso de la mortalidad, aunque de manera menos determinante, fue un cierto progreso de la medicina.El resultado fue un crecimiento demográfico que sin embargo no afectó por igual a todo el continente. El aumento de la población intensificó la demanda de alimentos y manufacturas, también incrementó la disponibilidad de mano de obra, tanto en el campo como en la industria, factores determinantes en el desarrollo de la revolución agrícola e industrial.
C.           La protoindustrialización: A lo largo del siglo XVIII se produjeron significativos cambios económicos que precedieron a la revolución industrial. Estas alteraciones han sido designadas con el calificativo de "protoindustrialización" Se concretaron en: La expansión del comercio a larga distancia, que estimuló las manufacturas y permitió la acumulación de capitales, parte de los cuales fueron invertidos en la naciente industria moderna. El nacimiento de una industria rural denominada "Domestic System" (industria doméstica) que se desarrolló al margen de las reglamentaciones gremiales. Era una industria de carácter rural que conjugaba el trabajo agrícola con la manufactura casera de textiles. No se desarrollaba por tanto en fábricas. Tenía las siguientes características:
·                     El empresario (capitalista) era generalmente un comerciante no un industrial. Proporcionaba materia prima a los campesinos, esencialmente mujeres, y éstas la trabajan en su hogar. 
·                     El pago se realizaba mediante salario. El campesino no era dueño ni de la materia prima ni del producto resultante, aunque sí lo era de los útiles de trabajo.
·                     La producción trascendía la limitación del mercado local o regional, estaba destinada a la exportación.
·                     Esta actividad se desarrolló al margen de la reglamentación de los gremios de artesanos. Dependía del capital mercantil.
·                     El proceso de trabajo era sencillo y no requería una maquinaria compleja.
·                     Se concentró esencialmente en el sector textil, con la fabricación de mercancías de lana o lino.
LA 1ª REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
Lo que conocemos como 1ª R. Industrial se inició en Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XVIII. Fue posible gracias a una serie de transformaciones en las estructuras económicas y demográficas:
Agrarias: Fueron esenciales. Precedieron y facilitaron las de la industria. Por su ritmo acelerado y su trascendencia han sido consideradas una auténtica 
Demográficas: Durante el siglo XVIII la población de Gran Bretaña aumentó aceleradamente pasando de unos 6 millones de habitantes en 1750 a 28 en 1850, lo que constituyó una innegable.
Comerciales: Gracias al desarrollo de las comunicaciones y la revolución en los transportes se multiplicaron las relaciones comerciales.
  1. La Revolución Agrícola inglesa
A mediados del siglo XVIII Inglaterra contaba con la agricultura más productiva de Europa, debido a que sus estructuras habían sido objeto de una serie de transformaciones favorecidas por una serie de circunstancias:
Cambios en la estructura de la propiedad agraria. Los "open fields" (campos abiertos) son sustituidos por las "Enclosures" (cercamientos).La puesta en práctica de innovaciones agrarias que posibilitaron el gradual abandono del barbecho a raíz de la aplicación del "Sistema Norfolk", la estabulación del ganado, la introducción de nuevos cultivos (maíz, patata, plantas forrajeras, etc.) y el empleo hacia 1870 de los primeros modelos de maquinaria agrícola (sembradoras, trilladoras).
Debido a estas medidas, entre 1700 y 1800 los rendimientos agrícolas se incrementaron en un 90%.
Las "Enclosures": Las "Enclosures" o cercado de los campos abiertos fueron puestas en práctica en Inglaterra tras la aplicación de las "Leyes de cercamiento"(Enclosure Acts) que establecían "la división, el reparto y el cercamiento de los campos, praderas y dehesas abiertas y comunes y de las tierras baldías y comunes" situadas en cada demarcación territorial. Los campos abiertos (open fields) eran explotados colectivamente por pequeños agricultores que hubieron de abandonarlos por cuanto sus derechos basados en la tradición no fueron respetados por las nuevas leyes. Se trataba de parcelas de tierra a las que los paisanos tenían acceso, pero sin ostentar la titularidad de propietarios. Estaban dispersas en franjas de terreno desconectadas entre sí y abiertas a la entrada del ganado. Los rendimientos de estas tierras eran muy bajos y su función económica estaba orientada a la supervivencia. En muchas áreas de Europa, por ejemplo en Inglaterra, este sistema era muy utilizado. 
Las leyes de cercamiento supusieron la sustitución de los derechos comunales por los de propiedad privada. Las parcelas antes dispersas pasaron a ser propiedad de particulares, agrupadas y cerradas mediante vallas. En ellas se aplicaron las mejores técnicas agrícolas del momento(rotación de cultivos, drenaje de suelos, empleo de nuevos abonos, etc).
Los campesinos desposeídos hubieron de desplazarse a las ciudades en busca de sustento o a convertirse en jornaleros. Con ello la actividad agrícola dejó de ser un bien heredado y destinado a la subsistencia para convertirse en una empresa regida por las leyes del mercado, orientada al logro de beneficios y ejercida por asalariados
Los cercamientos contribuyeron a:
·                     La mejora de productividad agrícola y el incremento de los excedentes alimentarios disponibles.
·                     La mejora en la calidad de la alimentación que propició la "Revolución Demográfica".
·                     Un aporte de capital procedente de los beneficios de los terratenientes, esencial en la financiación de las nuevas empresas industriales.
·                     El suministro de una mano de obra barata que fue empleada en la industria y contribuyó a la acumulación de capital esencial para su desarrollo.
El Sistema Norfolk:
Charles Townshend (1674-1738). Político británico, miembro del partido de los wighs, fue canciller de Asuntos Exteriores (1714-1716 y 1721-1730). En 1725 firmó el Tratado de Hannover con Francia y Prusia. Introductor del sistema neerlandés de rotación de cultivos (trigo-nabos-cebada-forraje), fue conocido como "lord Turnip" (lord Nabo).
La introducción del sistema Norfolk allí donde se produjo eliminó el barbecho, mediante la introducción de plantas forrajeras y la conveniente rotación de cultivos. Supuso la estabulación del ganado (alimentado con los forrajes) y, junto con la mejora del utillaje agrícola (aún no mecanizado), permitió un incremento, tanto de los rendimientos de la tierra como de su producción
Consecuencias de la Revolución agrícola
Destacan las siguientes:
·                     El crecimiento de sobrantes alimentarios necesarios para satisfacer la fuerte demanda de una población en alza.
·                     La disponibilidad de excedentes de mano de obra sobrante del agro, fundamental para satisfacer las crecientes necesidades de una industria urbana en desarrollo.
·                     El incremento de los beneficios de los propietarios de tierras, parte de los cuales se invirtieron en las primeras fábricas modernas.
B.            La Revolución demográfica
Se debió fundamentalmente a dos causas:
1. El mantenimiento de unas altas tasas de natalidad (superiores al 40 x mil).
2. El descenso de la mortalidad catastrófica.
Contribuyeron a ello dos factores:
La mayor disponibilidad de alimentos y la erradicación de las crisis de subsistencia gracias al incremento de la productividad(Revolución agrícola).   Los avances higiénicos, sanitarios (especialmente en el campo de la asepsia) y médicos, constituyendo un importante ejemplo la vacuna contra la viruela (Jenner, 1796).
C.            Las innovaciones técnicas
La sustitución de la fuerza humana y animal por la mecánica fue posible gracias a una serie de innovaciones técnicas que se extendieron por Inglaterra a lo largo del siglo XVIII. Los conceptos científicos en los que se basaban ya eran conocidos desde hacía siglos, hecho que contribuyó a que la Primera Revolución Industrial fuese relativamente simples de el punto de vista técnico y su coste no excesivo.
La novedad radicó en la aplicación de esos conocimientos ya existentes a la producción de bienes materiales. Los principales campos en los que se produjeron las innovaciones técnicas fueron el de la energía (máquina vapor de Watt), el textil (hilado y tejido del algodón), la metalurgia (altos hornos. etc) y, finalmente, los transportes (locomotora de Stephenson).
La incorporación de las máquinas a la producción sustituyó el trabajo manual y los tradicionales sistemas de fabricación por otros nuevos. El trabajo se trasladó desde los talleres artesanales con un reducido número de operarios a las fábricas, donde máquinas y obreros fueron agrupados en grandes concentraciones.
La división del trabajo derivó en un notable incremento de la productividad así como la disminución de los costes de fabricación, lo que redundó a su vez en la disminución de los precios y en el crecimiento del número de consumidores.
  1. La expansión comercial
Se inició en Inglaterra, alentada por dos circunstancias: La consolidación de su mercado interno Intervino en ello el crecimiento de una población que incrementó la demanda de bienes, la mejora de los transportes y de las vías de comunicación (canales fluviales, carreteras y, más tarde, el ferrocarril), así como la supresión de barreras aduaneras interiores.
La expansión del mercado exterior
Fue posible gracias a:
·  La ampliación y diversificación del comercio externo, impelido por la demanda de materias primas (algodón) y la exportación de productos industriales (tejidos).
·  La ayuda de una potente marina, tanto mercante como militar.
·  La posesión de un imperio colonial donde adquirir materias primas baratas y exportar la producción de sus fábricas.
E.            Los sectores de la producción
Durante la fase inicial del proceso de industrialización dos fueron los principales sectores afectados por los cambios:
El sector textil
La industria del algodón se erigió en la actividad líder de la Primera Revolución Industrial tras incorporar importantes innovaciones a los procesos de tejido e hilado. Desplazó en magnitud a la de la lana.
En 1733 Kay inventó el telar de Lanzadera Volante, que revolucionó el sector del tejido de algodón. Más tarde fue el sector del hilado con laSpinning Jenny de Hargreaves (1765) y la Water Frame de Arkwright (1767) el que polarizó los cambios. En 1779 Crompton inventó la Mule Jenny, fusión entre la Jenny y la Water Frame
Tres hechos contribuyeron a ese éxito:
·  La prohibición de importar telas de algodón de la India, principal competidora de Inglaterra.
·  La existencia de grandes plantaciones de algodón en Norteamérica, explotadas en régimen esclavista que proporcionaban materia prima abundante y barata a las factorías inglesas.
·       La inexistencia de reglamentaciones gremiales en el proceso productivo, lo que sin duda eliminaba las trabas que sufrían otras actividades.
El sector siderúrgico
Jugó un papel menos relevante que el textil en los inicios de la industrialización. La industria del hierro estuvo muy vinculada con la minería del carbón. Fue este mineral (hulla, coque) el que sustituyó a la madera como combustible. Las industrias siderúrgicas se asentaron allí donde había minas de carbón. Al desarrollo del sector contribuyó la incorporación de nuevas técnicas como el del pudelaje del hierro (Henry Cort, 1783) que permitieron eliminar las impurezas del hierro inglés y emplearlo con mayor eficacia en la producción de bienes. Mención especial merece el uso del ferrocarril como dinamizador del sector por la gran necesidad de metal para la fabricación de raíles, máquinas y vagones. Esa demanda se incrementará a lo largo del siglo XIX.
EXTENSIÓN DEL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN
Tras Inglaterra, el proceso de industrialización se extendió por el área continental europea (Alemania, Bélgica, Francia), pero también por territorios extra europeos, caso de Estados Unidos de Norteamérica y Japón.
Europa Continental
Hay que distinguir entre los países que desarrollaron tempranamente su industria ("first comers") y los que lo hicieron más tardíamente, ya en el último tercio del siglo XIX y comienzos del XX.
A.           Los First Comers
El término hace referencia a aquellos países que llegaron a la industrialización inmediatamente tras Gran Bretaña. 
B.           Bélgica (tras su independencia)
Tras independizarse (revolución de 1830) del Reino Unido de los Países Bajos fundado en 1815 (Congreso de Viena) junto a otros territorios conquistados por Napoleón (Holanda, Luxemburgo y parte de Alemania) y con la función de servir de estado-tapón respecto a Francia, Bélgica inició su industrialización sustentándola en varios pilares: la posesión de ricos yacimientos de carbón, una agricultura desarrollada, una buena red de transportes (canales fluviales, marítimos y el ferrocarril) y un activo comercio. Ello le permitió una apreciable acumulación de capitales parte de los cuales fueron invertidos en el extranjero.
C.           Francia: Se benefició de la abundancia de mineral de hierro y carbón. Las principales áreas de desarrollo fueron Alsacia, Lorena y Lyon. Exportó abundantes capitales a Rusia y al ámbito Mediterráneo.
D.           Alemania (Prusia)
Antes de su unificación en el último tercio del siglo XIX, destacaría Prusia como estado más dinámico. Cimentó su desarrollo en la abundancia de carbón y hierro, la concentración del capital financiero en grandes corporaciones bancarias, una importante industria siderúrgica y la más potente industria química de Europa. La creación de un mercado común aduanero en 1834 (Zollverein) homogeneizó económicamente la fragmentada realidad política
    1. Fuera de Europa
Estados Unidos: La transformación norteamericana se aceleró de manera decisiva una vez finalizada la Guerra Civil (1861-1865). A fines del siglo XIX Estados Unidos había alcanzado al Reino Unido en potencial industrial. El desarrollo del proceso presentó las siguientes características:
·       La excelencia de su agricultura, que sirvió de estímulo a la industria por su alto grado de mecanización.
·       El dinamismo del mercado interior, superior al del exterior, a lo que contribuyó la vasta extensión territorial del país.
·       La construcción de una compleja red de ferrocarriles, que permitió y estimuló la conquista del Oeste.
·       La activa aplicación de innovaciones tecnológicas en el sistema productivo.
·       Una fuerte concentración empresarial
Japón
Su industrialización fue pareja a los cambios sociales y políticos que desmantelaron las estructuras feudales en el último tercio del siglo XIX, auspiciada por la institución imperial ("Era Meiji" o de la Luz). Las primeras fases de la industrialización nipona fueron asociadas esencialmente a la actividad textil (algodón y seda).
La transformación se fundamentó en:
·         El patrocinio del Estado que sustituyó la actividad empresarial privada, impulsando la construcción de ferrocarriles, creando bancos, etc.
·         La existencia de una cuantiosa mano de obra barata y muy disciplinada que junto a la sobreexplotación del campesinado permitió la acumulación de capitales que financiaron la industria.
·         La rápida asimilación de la tecnología occidental y la utilización de la educación como instrumento esencial en la formación de personal especializado. 
·         La creación de grandes grupos industriales (Zaibatsu), muy competitiva, orientada a la masiva exportación de manufacturas. A comienzos del siglo XX, en tan solo tres décadas, Japón se había convertido en una gran potencia económica, política y militar como puso de manifiesto la guerra ruso-japonesa de 1905.